En el medio rural, investigar el territorio exige algo más que compromiso: requiere conocimiento técnico actualizado, metodología científica y una apuesta clara por la formación de quienes trabajan sobre el terreno. Con esta premisa, y en el marco del Programa de Investigación Medioambiental, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Coceder sitúa la capacitación de su equipo como una pieza clave para garantizar investigaciones ambientales rigurosas, útiles y conectadas con las estrategias científicas y ecológicas de ámbito nacional y europeo. Durante este 2026 se han desarrollado diversas sesiones formativas vinculadas a distintas líneas del programa.
El 26 de marzo se celebró la sesión formativa vinculada a la actividad Investigación para la mejora del conocimiento de los organismos polinizadores: Orden Lepidoptera y su importancia como bioindicadores, que se desarrolla en diversas comarcas rurales del territorio. La formación fue impartida por Rafael Tamajón, profesor de la Universidad de Córdoba y colaborador del proyecto europeo European Butterfly Monitoring Scheme (eBMS). Durante la sesión se trabajó el protocolo metodológico de este programa europeo, que servirá como base para el desarrollo de la investigación en campo.

Lepidópteros: pequeños indicadores de grandes cambios ambientales.
Esta investigación cobra especial relevancia en el contexto medioambiental español, ya que nuestro país alberga una de las faunas de lepidópteros más ricas y diversas de Europa, con numerosas especies endémicas. Los lepidópteros, además de su papel como organismos polinizadores, son consumidores primarios muy sensibles a las alteraciones del entorno, lo que los convierte en excelentes bioindicadores del cambio global. Su seguimiento permite obtener información precisa sobre el estado de conservación de los ecosistemas, la calidad ambiental del territorio y los efectos del cambio climático a escala local, contribuyendo así a mejorar el conocimiento científico y la toma de decisiones en materia de conservación a nivel nacional.
Este proyecto de investigación se desarrolla en las comarcas de Alt Maestrat, Vegas Altas del Guadiana, Calatayud, Campiña de Jerez, La Safor, Manchuela conquense, Monterrei, Sierra Sur de Sevilla, Tierra de Campos, Serranía de Ronda y Tabeirós – Terra de Montes.
El 9 de abril se celebró la formación vinculada a la actividad Investigación sobre el estado de conservación de pequeños tramos fluviales: estudio de la calidad fisicoquímica y biológica del agua y del bosque de ribera, que se ejecuta en las comarcas del Bierzo, Alt Maestrat, Vegas Altas del Guadiana, La Safor, Monterrei, Tabeirós – Terra de Montes y Tierra de Campos. La sesión fue impartida por Romina Álvarez Troncoso, doctora en biología por la Universidad de Vigo y profesional con más de 25 años de experiencia en proyectos de gestión del agua, biodiversidad y aplicación de la legislación hídrica, especialmente la Directiva Marco del Agua.

Macroinvertebrados: la vida oculta que revela la salud del río.
El estudio de los macroinvertebrados bentónicos es clave porque estos organismos actúan como indicadores biológicos del estado de los ríos, ya que reflejan de forma muy sensible la calidad del agua y las alteraciones del ecosistema a lo largo del tiempo. Su análisis permite evaluar de manera integrada la salud del medio fluvial y es una herramienta fundamental para la conservación y gestión de los ríos en el marco de la normativa ambiental europea.
Ese mismo día también se celebró una formación vinculada a la actividad Investigación para la identificación de puntos de interés en el territorio y su conexión mediante la implantación de corredores verdes. La formación fue impartida por Francisco Javier Pérez Mata, técnico de medio ambiente del Centro de Desarrollo Rural Sastipem Thaj Mestapem, que cuenta con amplia experiencia en recuperación del patrimonio natural y de la biodiversidad, siendo colaborador de la SEO/Birdlife en la realización de censos y anillamientos de avifauna.

Corredores verdes y cajas nido: conectando hábitats y creando refugios para fortalecer la biodiversidad.
Según la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas, los corredores verdes son elementos clave para conectar áreas de alto valor ecológico o “islas de biodiversidad”, evitando su aislamiento y favoreciendo la continuidad de los hábitats. Esta conectividad permite que las especies puedan desplazarse, reproducirse y alimentarse, lo que contribuye directamente a la conservación de la biodiversidad. Además, destaca su papel en la mejora de la funcionalidad de los ecosistemas, la adaptación al cambio climático y la restauración del territorio, convirtiéndolos en una herramienta fundamental para la planificación y gestión ambiental en el medio rural.
Esta investigación está en proceso en las comarcas de Alt Maestrat, Vegas Altas del Guadiana, Campiña de Jerez, Monterrei y Sierra Sur de Sevilla.
Estas acciones formativas repercuten directamente en la mejora de la calidad técnica de las investigaciones y refuerzan la capacidad de Coceder para desarrollar proyectos ambientales de alto nivel, conectando el trabajo en el territorio con redes científicas y estrategias nacionales y europeas de conservación.
Esta apuesta por la formación se integra en una intensa actividad científica. Hasta el 30 de junio, Coceder desarrollará el Programa de Investigación Medioambiental 2025-2026, que comprende 24 actividades de investigación científico-técnica en colaboración con 17 centros de desarrollo rural asociados. Las acciones responden a los cuatro tipos de investigación recogidos en la normativa estatal:
- Acuerdos o convenios internacionales de los que España es parte, dentro del ámbito competencial del MITECO.
- Lucha contra la pérdida de biodiversidad y contribución a la transición ecológica.
- Conservación y restauración de ecosistemas y biodiversidad marinos.
- Conservación y eliminación de amenazas del Dominio Público Hidráulico y para la mejora de la seguridad hidrológica competencia de la Administración General del Estado.
Estos estudios se desarrollan en pequeños municipios, en su mayoría de menos de 5.000 habitantes, de comarcas de Andalucía, Aragón, Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura y Galicia, con la participación de 17 centros asociados y la colaboración de la Fundación Galicia Verde.