La educación deja una huella especial cuando conecta los aprendizajes con las motivaciones, los intereses y las capacidades de cada niño y niña. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con la serie de podcasts realizada por el alumnado del CEIP La Milagrosa de Campillos (Málaga), una iniciativa desarrolla por el CDR Sastipen Thaj Mestapen dentro del proyecto de utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación por parte del alumnado con Necesidades Educativas Especiales en el medio rural que impulsa COCEDER.

A lo largo de tres episodios dedicados al ciberacoso, los peligros de Internet y el bienestar emocional en los entornos digitales, el alumnado ha tenido la oportunidad de convertirse en protagonista, reflexionar sobre situaciones que forman parte de su día a día y transmitir mensajes de prevención y ayuda dirigidos a otros niños y niñas.

Pero el valor de esta experiencia va mucho más allá de los contenidos trabajados.

Detrás de cada grabación hay alumnos y alumnas que han desarrollado habilidades de comunicación, han aprendido a expresarse ante un micrófono, han trabajado la escucha activa y han ganado confianza en sí mismos. Han comprobado que su voz puede ser escuchada y que lo que tienen que decir puede ayudar a otras personas.

Uno de los ejemplos más significativos es el de Juan Martín, moderador de los tres episodios. Su participación ha supuesto una oportunidad para crecer en seguridad, mejorar su expresión oral y desarrollar una afición que comparte con una persona muy importante para él: su padre.

José Trigos, que ha dedicado más de 35 años de su vida a la radio, reconoce que la propuesta le emocionó desde el primer momento:

"Cuando la seño María Luisa me comentó la idea me pareció fantástica. Llevar la radio y algo tan actual como los podcasts al colegio me ilusionó mucho realmente y al saber que mi hijo sería el conductor os lo podéis imaginar, orgullo absoluto y pleno."

Para alguien que conoce bien el valor educativo y comunicativo de la radio, ver a su hijo asumir ese papel ha sido especialmente significativo. Sin embargo, más allá de la afición compartida, lo que más destaca es todo lo que Juan Martín ha aprendido durante el proceso.

"Martín se lo tomó con mucha responsabilidad y a la vez como una forma divertida de enseñar a sus compañeros, compañeras y por supuesto a la seño lo divertido que es aquello que tanto le gusta, LA RADIO en mayúsculas, que vieran lo bien que se le da el tema y los botones."

José reconoce que confiaba plenamente en él, aunque la experiencia consiguió sorprenderle igualmente:

"Yo sabía que lo haría muy bien, pero me sorprendió aún más cuando supo poner al micrófono frases con palabras complejas de una forma tan natural."

Uno de los aspectos más valiosos del proyecto ha sido precisamente el crecimiento personal de los participantes. En el caso de Juan Martín, la radio se ha convertido en una herramienta para desarrollar habilidades que van mucho más allá de la grabación de un podcast.

"Juan Martín casi sin saberlo ha ganado en confianza a la hora de leer en público, entonación, ir más pausadamente con las palabras extrañas y ya está deseando que le propongan la siguiente grabación; eso sí, en el cole, porque lo que es en casa sigue haciendo sus pinitos."

La experiencia también ha permitido que los niños y niñas reflexionen sobre cuestiones tan importantes como el ciberacoso, los timos digitales o la forma de actuar cuando algo les hace sentir mal en Internet.

Como padre, José destaca la tranquilidad que supone comprobar que los participantes conocen estos riesgos y cuentan con herramientas para afrontarlos:

"Ver a los alumnos que participaron hablando de ciberacoso y de los peligros en Internet pues la verdad que da confianza de que van a saber responder ante las amenazas y, como mínimo, sabrán a quién preguntar si viven situaciones como las que se exponen en estos podcasts."

Estas palabras resumen perfectamente el espíritu de la iniciativa. No se trata únicamente de aprender a utilizar la tecnología o de grabar un programa de radio. Se trata de ofrecer a los niños y niñas espacios donde puedan expresarse, aprender juntos, desarrollar nuevas capacidades y adquirir herramientas que les ayuden a desenvolverse con seguridad en el mundo digital.

José concluye su testimonio con un agradecimiento que refleja el impacto que este tipo de experiencias pueden tener en el futuro de un niño:

"Os doy las gracias por contar con él. Esto que se puede ver como una tarea escolar, quién sabe si es lo que termina animando a dar el paso en el futuro para estudiar o trabajar en esta profesión."

Porque cuando un niño descubre que puede aprender haciendo lo que le gusta, el aprendizaje adquiere un significado diferente. Y cuando además ese aprendizaje sirve para ayudar a otros, el impacto es aún mayor.

Esta actividad forma parte del proyecto de COCEDER para favorecer la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación por parte del alumnado con Necesidades Educativas Especiales en el medio rural, financiado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.