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La pérdida de biodiversidad es uno de los principales retos que enfrenta el planeta actualmente.  Según los datos de Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza del 2024, el 17,86% de los vertebrados, el 22,78% de los invertebrados y el 38,46% de las plantas están amenazados.

Entre los factores que más influyen en a la pérdida de biodiversidad están: la fragmentación y destrucción de hábitat, la sobreexplotación de recursos, la contaminación, la introducción de especies exóticas y el cambio climático.

En este sentido, las zonas rurales son muy vulnerables porque al depender en gran medida de los recursos naturales, el impacto de la pérdida de biodiversidad es mayor. En hacer frente esta situación se ha dedicado una de las líneas de trabajo del Programa de Investigación Científico-Técnica de carácter medioambiental desarrollado por COCEDER y sus centros asociados durante el periodo 2023-2024.

Con el nombre de Investigación sobre la puesta en valor de la biodiversidad cultivada, el patrimonio natural y la prevención de la contaminación en el medio rural , las investigaciones que engloba se desarrollaron en pequeños municipios las comarcas de: Serranía de Ronda (Málaga), Sierra Sur de Sevilla (Sevilla), Calatayud (Aragón), Urgell (Lleida), el Parque Natural Sierra de Collserola (Barcelona) ,  El Bierzo (León), Tierra de Campos (León, Palencia y Valladolid),  La Safor (Valencia), Vegas Altas del Guadiana (Badajoz), A Limia (Ourense) y Tabeirós - Terra de Montes (Pontevedra).

 

 

Además de hacer referencia a la biodiversidad de los ecosistemas en estas investigaciones se presta especial atención a la diversidad biocultural, y se introduce la actividad humana como otro factor a considerar. Este concepto incluye los paisajes y los sistemas tradicionales de manejo de los ecosistemas por parte del ser humano, los conocimientos y las prácticas sobre los recursos edáfico e hídrico, y sobre las especies de flora y fauna, destacando en este aspecto la selección de variedades de especies vegetales que se adaptan mejor a las condiciones particulares de un territorio. Esto supone reconocer la indisoluble unión entre los patrimonios natural y cultural.

La protección y conservación de la diversidad natural y cultural a nivel local es una de las mejores formas de afrontar a los desafíos del cambio climático, porque supone contar con recursos adaptados a los territorios y accesibles para garantizar la alimentación, el enfrentamiento a plagas y enfermedades, así como su desarrollo económico y social.

 

 

 

La investigación, recuperación y difusión del patrimonio natural y cultural, también es imprescindible para trabajar en el campo de la educación responsable y respetuosa con el medio ambiente.

Las actividades del Programa de Investigación Científico-Técnica de carácter medioambiental desarrollado por COCEDER y sus centros asociados a están financiadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).