- COCEDER ha celebrado online la Jornada de Buenas Prácticas en Comunidades de Cuidados, un espacio de encuentro e intercambio para conocer experiencias que están dando respuesta a las necesidades de cuidados y apoyos desde diferentes territorios. La sesión reunió iniciativas de Málaga, Palencia y Gipuzkoa, ofreciendo distintas formas de abordar los cuidados desde la proximidad, la comunidad y la realidad de cada entorno.
¿Cómo garantizar que las personas puedan seguir viviendo en sus pueblos cuando necesitan apoyos? ¿Qué papel pueden desempeñar los ayuntamientos, las entidades sociales, las familias, las redes vecinales y los servicios públicos? ¿Cómo construir comunidades rurales capaces de cuidar y acompañar a las personas a lo largo de su vida?
Estas fueron algunas de las cuestiones abordadas en la Jornada de Buenas Prácticas en Comunidades de Cuidados, organizada por COCEDER este 6 de octubre, en formato online. El encuentro permitió conocer tres experiencias desarrolladas desde realidades y escalas diferentes, pero con una preocupación compartida: hacer posible que las personas puedan desarrollar su proyecto de vida en su entorno, contando con los cuidados y apoyos que necesitan.
La jornada adquiere especial relevancia en el medio rural, donde las situaciones de vulnerabilidad y exclusión social pueden verse agravadas por la dispersión territorial, el envejecimiento de la población o las dificultades para acceder a determinados recursos y servicios. Garantizar los cuidados en estos territorios exige, por tanto, buscar soluciones adaptadas a cada realidad, reforzar las redes comunitarias y coordinar los recursos existentes.
Desde esta perspectiva, hablar de cuidados significa ir más allá de la prestación de un servicio concreto. Significa trabajar para construir y mantener comunidades acogedoras, inclusivas y cuidadoras, capaces de generar apoyos desde el propio territorio y de favorecer que las personas puedan continuar participando en la vida de sus pueblos en condiciones de igualdad.
La jornada se planteó precisamente como un espacio de encuentro, aprendizaje e intercambio de conocimiento entre iniciativas que están ensayando diferentes maneras de responder a este reto.
Tres experiencias, tres formas de construir comunidades que cuidan
La primera experiencia fue presentada por la Asociación Botika, de Casares (Málaga), a través de María E. Valadez López su fundadora y Ayudante Técnico Sanitario de formación, bajo el título Recursos educativos y asistenciales en el medio rural. Valadez explicó cómo la falta de determinados recursos en el entorno rural ha llevado a la entidad a crear respuestas propias, dirigidas al conjunto de la población y especialmente a colectivos vulnerables. Su trabajo se articula en torno a dos grandes líneas: la educación sanitaria y la atención terapéutica, con actuaciones que abarcan diferentes etapas y situaciones vitales.
En el ámbito de la educación para la salud, Botika desarrolla programas de radio, jornadas de salud, acciones en colegios e institutos, educación sexual y prevención de conductas de riesgo, además de programas de neurodesarrollo infantil y acompañamiento psicoemocional en la adolescencia. La vertiente terapéutica incluye la estimulación global para un envejecimiento saludable, la neurorehabilitación en casos de daño cerebral, el mantenimiento de la autonomía ante enfermedades neurodegenerativas, la atención a la diversidad funcional y los talleres ocupacionales.
Esta experiencia pone de manifiesto una concepción amplia del cuidado, que combina la estimulación cognitiva, la actividad física y funcional, la alimentación saludable, el acompañamiento emocional y las relaciones sociales y comunitarias para proporcionar herramientas para el cuidado de la salud, prevenir situaciones de dependencia y favorecer la autonomía y la participación en la comunidad
También se destacó también la implicación del voluntariado y la colaboración con agentes sociales y sanitarios, administraciones y tejido empresarial.
Por su parte, David Félix Herrero, concejal del Ayuntamiento de Hornillos de Cerrato (Palencia), explicó cómo el municipio ha ido construyendo una estrategia que combina los ámbitos social, cultural e industrial para responder a las necesidades cotidianas de sus habitantes, mejorar su calidad de vida y favorecer tanto la permanencia como la llegada de población. Entre las actuaciones desarrolladas destacó el taxi médico, los apoyos para el acceso y uso de Internet, la mejora de instalaciones y espacios comunitarios, la biblioteca y espacio de teletrabajo, las instalaciones deportivas, la tienda y el restaurante o la promoción de vivienda municipal.

Restaurante Bar Asociación Cultural (Hornillos de Cerrato, Palencia)
Herrero mostró así cómo necesidades muy concretas de la vida diaria pueden formar parte de una estrategia más amplia para mantener vivo el municipio. Junto a los servicios y apoyos sociales, Hornillos impulsa el asociacionismo, las actividades culturales y la recuperación y puesta en valor de su patrimonio, al tiempo que trabaja para generar actividad económica y empleo. Uno de los principales proyectos en los que trabaja actualmente el Ayuntamiento es la creación de un Centro Multiservicio, planteado tras un estudio con la Universidad de Valladolid, con el que se pretende acercar cuidados, fisioterapia, acompañamiento y apoyos a la población, favoreciendo que las personas puedan permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible. En los últimos doce años, Hornillos ha pasado de 120 a 201 habitantes, y la propia evolución del municipio ha situado la falta de vivienda disponible entre sus principales retos para continuar creciendo.
La tercera experiencia fue presentada por Xanti Moriones, jefe de Servicio de Agenda, Innovación y Evaluación del Departamento de Cuidados y Políticas Sociales de la Diputación Foral de Gipuzkoa, quien dio a conocer Zaintza Herri Lab, una estrategia orientada a impulsar Ecosistemas Locales de Cuidados (ELC). El objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas que viven en sus domicilios y también de las personas cuidadoras, articulando los cuidados en torno a cuatro pilares: prevención, personalización, coordinación y comunidad.
Moriones explicó que cada ecosistema parte de la realidad de su municipio, realizando un diagnóstico de las necesidades y un mapeo de los agentes y servicios existentes para establecer, a partir de ahí, sus líneas de trabajo. En este modelo, la persona se sitúa en el centro y se busca coordinar a los distintos actores relacionados con los cuidados: ayuntamientos, Diputación, servicios sociales y sanitarios, entidades del tercer sector, asociaciones, empresas, comercios, familias, profesionales, voluntariado y redes comunitarias. El liderazgo municipal resulta fundamental, mientras que la Diputación proporciona recursos y herramientas de apoyo. Como señaló durante su intervención, el planteamiento no consiste únicamente en incorporar nuevos servicios, sino en organizar y prestar de otra manera los recursos existentes.
La estrategia incorpora además actuaciones relacionadas con la prevención de la fragilidad y la soledad no deseada, la mejora de la atención domiciliaria, las escuelas de cuidados y la coordinación entre los servicios sociales y sanitarios. La evaluación ocupa también un lugar importante, con herramientas orientadas a conocer la calidad de vida y la contribución de los servicios recibidos. La experiencia, que comenzó con un proyecto piloto en 2018, se ha extendido hasta alcanzar 32 Ecosistemas Locales de Cuidados con 7.920 personas usuarias, 167 familiares, 128 personas cuidadoras y 267 agentes involucrados. El reto de futuro es seguir ampliando el modelo y avanzar hacia un marco común suficientemente homogéneo, pero también flexible para adaptarse a las particularidades de cada territorio.

Diferentes escalas, un mismo reto
Las tres experiencias muestran caminos distintos porque parten de territorios, recursos y responsabilidades diferentes.
Asociación Botika pone especialmente el foco en la atención directa e integral a las personas y en la relación entre bienestar físico, cognitivo, emocional y social. El Ayuntamiento de Hornillos de Cerrato muestra la capacidad de un pequeño municipio para convertir las necesidades cotidianas de sus habitantes en servicios y soluciones concretas, vinculando cuidados con vivienda, movilidad, conectividad, actividad económica y vida comunitaria. Los Ecosistemas Locales de Cuidados de Gipuzkoa aportan una perspectiva territorial más amplia, basada en la coordinación estructurada de agentes, la prevención, la evaluación y la posibilidad de extender las experiencias que funcionan.
Las diferencias entre las iniciativas son también una de las principales enseñanzas de la jornada: no existe una única fórmula para organizar los cuidados en el medio rural. Las respuestas necesitan adaptarse a las características, recursos y necesidades de cada territorio.
Sin embargo, existen importantes puntos en común. Las tres experiencias sitúan a las personas y su calidad de vida en el centro, conceden especial importancia a la proximidad y buscan que quienes necesitan cuidados puedan continuar vinculados a su entorno. Asimismo, muestran el valor de la colaboración entre administraciones, entidades sociales, profesionales, familias y comunidad.
También comparten una idea especialmente relevante para el futuro de los territorios rurales: los cuidados no pueden entenderse de manera aislada del resto de condiciones que permiten vivir en un pueblo. Disponer de vivienda, transporte, conectividad, relaciones sociales, espacios de encuentro, servicios básicos y oportunidades para participar en la comunidad forma parte de la construcción de entornos en los que sea posible permanecer y desarrollar un proyecto de vida.
Por ello, impulsar estas experiencias y favorecer el desarrollo de otras iniciativas similares supone avanzar no solo en la mejora de los sistemas de cuidados, sino también en la cohesión, inclusión y vitalidad de las comunidades rurales. Compartir lo aprendido, evaluar las experiencias y adaptar las soluciones que funcionan a otros territorios resulta fundamental para continuar construyendo pueblos donde vivir y recibir apoyos no sean objetivos incompatibles.
COMUNIDADES INCLUSIVAS: soluciones desde el propio territorio
La jornada se enmarca en COMUNIDADES INCLUSIVAS: Soluciones innovadoras de cuidado y apoyo en el medio rural, una iniciativa impulsada por COCEDER que experimenta nuevas formas de construir y mantener comunidades acogedoras, inclusivas y cuidadoras, capaces de generar cuidados y apoyos desde el territorio.
El proyecto busca contribuir a la vitalidad y cohesión de las comunidades rurales y mejorar la vida de las personas en situación de vulnerabilidad, favoreciendo su autonomía, inclusión comunitaria y ejercicio de derechos. Desde este planteamiento, la comunidad no es únicamente el lugar donde se prestan los apoyos: forma parte de la respuesta, movilizando recursos, relaciones y capacidades existentes en el territorio y favoreciendo la coordinación entre los distintos agentes.
Este proyecto es una operación de innovación social del Ministerio de Trabajo y Economía Social, en el marco del Programa FSE+ de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza, promovida por COCEDER y cofinanciada por la Unión Europea y el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 dentro de los programas de interés social, con cargo al 0,7 % del IRPF.